El Badajoz se impone al Alavés en el TROFEO IBÉRICO

CD Badajoz 2-0 Deportivo Alavés

Badajoz: Fernando Sánchez; Salazar (Chechu, min. 46), Fran Morante (Jesús Muñoz, min. 46), Julio Rodao (Manu Torres, min. 46), Gabri Izquier; Álvaro Torralbo (Joaqui Flores, min. 46), Javi Rey (Sergio Amrtín, min. 46), Álex Herrera (José Ángel, min. 75), Álvaro Romero (Guzmán, min. 46); Eloy Jiménez (Álex Rubio, min. 59) y Buben (Juanma García, min. 59)
Alavés: Pachecho; Vigaray (Víctor, min. 46), Diéguez, Ely (Alexis, min. 46), Pedraza (Duarte, min. 46); Daniel Torres (Manu, min. 46); Katai (Munir, min. 46), Enzo Zidane, Wakaso (Medrán, min. 46), Burgui (Ibai Gómez, min. 46); y Christian Santos (Sobrino, min. 46).
GOLES: (1-0) Guzmán, min. 72. 2-0: Álex Rubio, min. 89.
ÁRBITRO: García Gómez (extremeño).
INCIDENCIAS: Unos 3.500 espectadores en el Nuevo Vivero. Vigesimotercera edición del Trofeo Ibérico. Parte de la recaudación en taquilla iba destinada a Adán Fariña, niño pacense con enfermedad rara. En el palco el presidente del Badajoz Pablo Blázquez acompañado por el director deportivo del Alavés Sergio Fernández, la directora general de Deportes Conchi Bellorín, el alcalde Francisco Javier Fragoso y el concejal de Deportes Miguel Ángel Rodríguez de la Calle. El Badajoz hizo entrega al final del encuentro de un detalle como recuerdo a los extremeños del Alavés Pacheco y Burgui.

Crónica Periódico HOY

Guzmán tenía que ser. Parecía que el guion estuviera escrito y le reservara al exalavesista otro momento de gloria tras su histórico gol en el descuento en Jaén que significó la permanencia del Alavés en Segunda en la última jornada de la temporada 2013-14. El pacense sigue siendo un héroe en Vitoria y en el Trofeo Ibérico despertó tras un inicio de campaña sin exhibir su mejor nivel. Álex Rubio puso el colofón con otro espectacular golazo y una entrega con la que ya se ha ganado al Nuevo Vivero.

Marrero quiso aprovechar para probar cómo funcionan Javi Rey y Álex Herrera como pareja en la creación. La lesión de Diakité, operado con éxito este martes, deja el centro del campo huérfano de un jugador de su perfil defensivo y el Trofeo Ibérico le brindaba la oportunidad de experimentar nuevas fórmulas a la ya con Sergio Martín. Se las vieron con Wakaso y Enzo Zidane y se atrevieron a tomar el control de la zona ancha. Pero el técnico alavesista había colocado un muro imposible de penetrar con Daniel Torres como pivote por delante de la defensa. Gianni De Biasi, por su parte, se lo tomó como un entrenamiento a distancia. Repitieron pocos titulares del equipo que logró su primera victoria en el Ciudad de Valencia en la última jornada. Estaban, en un guiño a la afición extremeña, Pacheco y Burgui, aclamados por el Nuevo Vivero.

El partido comenzó sin ritmo ni intensidad, propio de un entrenamiento con público, aunque se notaba que el Alavés jugaba a otra velocidad. Por poquito que apretase desbordaba y se plantaba en el área de Fernando Sánchez sin despeinarse. El portero blanquinegro resolvió bien los dos mano a mano que tuvo en el primer acto, uno a Katai y seguidamente a Wakaso. El Badajoz intentaba no verse corriendo detrás de la pelota sin control. Álvaro Romero buscaba el hueco como una ardilla rodeado de árboles gigantes, pero no se arrugaba y las peleaba todas. Hasta se desdoblaba en tareas defensivas. El Alavés no ha empezado bien la liga y con el nuevo entrenador los jugadores quieren hacerse meritorios en cada oportunidad. Sin un juego alegre ni chispa, lo más emocionante de los primeros 45 minutos fue el empeño del linier por impedir que el Alavés calentara en la banda con todos sus efectivos del banquillo. Las tuvo con el preparador físico Juan Miguel San Román y el árbitro Moruno Gala hasta tuvo que parar en dos ocasiones el encuentro. El público se lo tomaba a guasa y para enredar más la cosa, Marrero también mandó a calentar a sus suplentes. No fue a más y al final todos pudieron ejercitarse en la banda sin mayor problema.

En la segunda mitad, el guion cambió radicalmente. Los dos entrenadores renovaron prácticamente sus onces y el Badajoz dio un paso al frente ante la mayor relajación del subcampeón de Copa. La salida de Joaqui Flores, Juanma García, Guzmán y especialmente la de Álex Rubio mostró un Badajoz más bravo. Pero el Alavés pegó los primeros sustos con una falta de Enzo Zidane sobre el vértice de la media luna que Fernando Sánchez sacó a córner en una fenomenal estirada.

Los blanquinegros responderían con otra falta magistralmente lanzada por Álex Herrera que Pacheco no pudo retener y el rechace no llegó a rematarlo a puerta vacía Álex Rubio. Esa ocasión sirvió de antesala a los mejores minutos del Badajoz. Le siguió otra oportunidad de Joaqui Flores encarado con Pacheco, que el portero extremeño evitó. Después Álex Rubio encañonó un estupendo derechazo desde la frontal del área que se marchó rozando el poste. Lo mejor estaba por venir y no podía ser otro protagonista que Guzmán. El héroe alavesista de 2014 le pegó a romper desde fuera del área para noquear al ‘Glorioso’ en un soberbio golazo ajustado al palo inalcanzable para Pacheco.

El Badajoz estaba en el campo con su once tipo y bailaba por momentos a todo un Primera División que también estaba con titularísimos como Medrán, Alexis, Ibai, Manu y el propio Pacheco.

Se lo tomaron más en serio los chicos de Marrero y hasta pudo sentenciar antes en otra jugada de Joaqui por la banda que no encontró rematador perdiéndose el balón por el área pequeña. Álex Rubio se sentía motivado y su ánimo contagió al equipo. El sevillano combinó con Guzmán y con su cambio de ritmo el pacense pisó el área, pero su disparo lo despejó Pacheco.

La fiesta fue completa con la entrada de José Ángel en el 77 después de 5 meses recuperándose de una lesión. El Nuevo Vivero le recibió con una sonora ovación y entregado a uno de sus jugadores más carismáticos.

Álex Rubio puso la guinda con un golazo digno de enmarcar. El delantero sevillano se lo guisó y se lo comió él solito en una jugada personal exquisita. Guerrillero insaciable, recibió un gran pase de Sergio Martín, se quitó de encima a sus marcadores con dos espectaculares recortes de vértigo que le dejó abierto el pasillo hacia portería y cuando vio la media luna soltó un soberbio disparo para romper la red de la portería de Pacheco, que cabizbajo no se lo creía.

El Badajoz ganó por fin su partido, aunque sea para dignificar el Trofeo Ibérico en una noche para soñar. Ahora el domingo espera la realidad en Mérida. Esa será otra historia.